HISTORIA

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La Imagen Titular de esta Cofradía, venerada en Almuñécar como el Cristo de los Gitanos o El Moreno, es una figura de profunda devoción y singular belleza. Cada primavera, recorre las calles de Almuñécar, atado a una columna.

Es obra del célebre imaginero granadino Don Miguel Zúñiga, cuyo genio artístico ha dejado en Almuñécar un legado que se asemeja a un museo viviente, tallado por la maestría de sus manos.

El Moreno es portado sobre un trono de madera de impresionante diseño, guiado por horquilleros vestidos con túnicas de intenso color burdeos y capuchones blancos. Gitanos, payos y mestizos, unidos por la fe, se mezclan en perfecta armonía, llevando al Cristo con devoción y respeto, sin distinción alguna. Esta imagen icónica abre su abrazo a todos los que desean cargarla con fervor sincero.

La primera procesión de esta Cofradía tuvo lugar el Martes Santo de 1991, un hecho histórico que hizo realidad los sueños de muchas familias gitanas. Gracias a la generosidad del pueblo de Almuñécar, que recaudó fondos mediante rifas, loterías, cenas y otros actos solidarios de los propios cofrades, se logró sufragar el coste de la Imagen Titular. El proyecto fue liderado por don Francisco Carmona Gómez, el primer Hermano Mayor.

Inicialmete salía desde la Parroquia Nuestra Señora de la Encarnación, siendo su ubicación actual el Templo del Salvador (p4)

Desde entonces, cada primavera, el Cristo de los Gitanos llena de espiritualidad y alegría las calles de Almuñécar. El cortejo procesional está compuesto por penitentes que, con cirios de cera roja, avanzan en silencio bajo el peso de la tradición. Las mujeres gitanas, engalanadas con mantones de Manila heredados de generación en generación, deslumbran con la riqueza de sus bordados y colores.

La procesión está marcada por el sonido de saetas y martinetes, interpretados con la intensidad y el sentimiento característico de la voz gitana. Estas melodías tradicionales envuelven al Cristo en un ambiente de recogimiento y pasión que cautiva a todos los presentes. Dos de los momentos más destacados de la procesión son su salida desde la Iglesia del Salvador y su retorno al templo, instantes cargados de emoción y fervor popular. Durante su recorrido se escuchan saetas en diferentes puntos del recorrido.

El Moreno no es solo una imagen religiosa, sino el reflejo vivo de la unión entre fe, arte y cultura. Es un emblema de Almuñécar que cada año revive su esencia más auténtica, invitando a todos a ser parte de una experiencia única e inolvidable.
En otoño de 2024 ha tenido lugar su primera restauración para que vuelva a lucir con su máximo esplendor.

¡VIVA EL MORENOOOOOO!